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viernes, 18 de enero de 2008

LA DANZA Y LA EXPRESIÓN CORPORAL NO DEBEN SER CONFUNDIDAS…





[Genéricamente, el concepto de "expresión corporal" hace referencia al hecho de que todo ser humano, de manera consciente o inconsciente se manifiesta mediante su cuerpo.




La expresión corporal como disciplina educativa fue formulada y elaborada en la década del sesenta por Patricia Stokoe (1929-1996), bailarina y pedagoga argentina, quien durante sus 45 años de docencia e investigación, amplió y reformuló objetivos, contenidos y conceptos que fueron difundidos a través de su trabajo y sus numerosas publicaciones.




La expresión corporal proviene del concepto de “Danza Libre”: es una metodología para organizar el movimiento de manera personal y creativa, constituyéndolo en un lenguaje posible de ser desarrollado a través del estudio de los componentes del movimiento, del cuerpo propio y de los múltiples modos de estructuración del movimiento en el tiempo y el espacio.




El lenguaje corporal adquiere así la función de "lenguaje": la búsqueda de "un vocabulario" propio de movimientos que, organizados en una unidad significativa de forma-contenido permita transmitir, al igual que otros lenguajes artísticos, ideas, emociones y sensaciones personales y subjetivas, posibles de ser objetivadas en una elaboración externa al individuo. En este caso, el producto es una danza]…




Tomado de “El Reflejo de que nos pasa. La memoria coorporal de María Rosario Romero Martin, en http://www.educa.aragob.es/
















DANZA EN NUESTRO TALLER…

La danza también es movimiento, pero su práctica como disciplina requiere de un proceso en el que se irán desarrollando capacidades, aptitudes y habilidades físicas, mentales, perceptivas y emocionales, entre otras. Para ello la expresión corporal a través del juego será un elemento de fundamental importancia en este proceso.

Ahora bien, se requiere de la capacidad de los adultos para entender que el trabajo con los niños será progresivo y en ocasiones quizás pueda parecer lento, puesto que a esta edad los pequeños aún se encuentran en pleno desarrollo de habilidades motrices tales como saltar en un solo pie, hacer marometas, vueltas de carro, etc. Por ello, debemos entender también, la necesidad de utilizar el recurso lúdico como un medio atractivo para alcanzar propósitos determinados de cada tema.

Así pues, teniendo en cuenta estos factores, en el taller abordaremos a la danza como un proceso que inicia con las formas básicas de locomoción, conocimiento del cuerpo, calidades de movimiento, el espacio, el ritmo, etc. Posteriormente haremos un recorrido por la historia de la danza hasta proyectarla en el futuro con la ayuda de la imaginación. Finalmente aterrizaremos y nos concentraremos en conocer un poquito de nuestra cultura mediante algunos bailes, costumbres y tradiciones.

Valoremos y reconozcamos el trabajo y el esfuerzo de nuestros niños, ellos se lo merecen.




P. E. GUADALUPE AVILA
MAESTRA DE DANZA






domingo, 6 de enero de 2008

Unidades de Inicición Artística y la Casa de la Cultura Oaxaqueña les dan la bienvenida




[…] De este modo abandoné a la edad de seis años
lo que pudo haber sido una brillante carrera de pintor.
El Principito.
Capítulo I


El mundo infantil esta tapizado de colores y fantasía reflejada en la espontaneidad y frescura que los infantes llenos de posibilidades de desarrollo, formación y crecimiento van derramando por los lugares donde interactúan. A través de la exploración, vivencia y experimentación los niños se van apropiando de su entorno, descubriéndolo paso a paso y convirtiendo el impulso natural de fantasear en un proceso creativo que conlleva la reflexión y el cuestionamiento de su realidad desde su propia perspectiva.



Escribir sobre el mundo infantil es un poco volver a colocarse los zapatos al revés, llenarse las manos de tierra y dar un grito espontaneo que delate un sin motivo aparente, pensar el mundo infantil, es despojarnos de la tela opaca que va cubriendo la imaginación con los años y mirar con ojos limpios cada expresión reflejada en un gesto, en un brinco, en un garabato o en un ton ni son estruendoso acallado por el shhh inmediato de algún adulto, pero sobre todo, es esforzarnos por comprender lo que los niños piensan, sienten, sueñan, temen, creen y saben.



Hablar con un niño es estar dispuesto a navegar por aguas agitadas respetando los cambios inesperados de dirección, jugar con alguno es estar dispuesto a mancharse las rodillas y desacomodarse el cabello mientras se intercambian sonrisas, gruñidos y alguno que otro piquete de ojo.



Volverse en sí, mirarse en sí, comprender, acompañar y disponerse, es un inicio para creer en un mundo poblado por niños, donde deciden, opinan y cuestionan todo aquello que no comprenden y donde el arte es una ocupación cotidiana para ellos y una procuración incesante para nosotros.